Guía de uso de la faja después de tu cirugía: mejora tu recuperación
Etapa 1: primeras 72 horas
Justo después de la cirugía, el cuerpo está en el pico de inflamación y muy sensible. En esta etapa, muchas clínicas colocan una faja de primera compresión, diseñada para controlar el sangrado y la hinchazón inicial, con broches frontales para facilitar cambios sin necesidad de levantarse ni hacer esfuerzo.
Qué usar: faja postquirúrgica de primera etapa, de compresión firme y broches delanteros, generalmente indicada por la clínica.
Etapa 2: primeras 2 a 4 semanas
Con la inflamación aguda ya controlada, se suele pasar a una faja de segunda compresión, más moldeada al cuerpo y pensada para uso prácticamente las 24 horas del día (retirándola solo para el aseo, según indique tu médico). Esta etapa es clave para ayudar a que la piel se adhiera correctamente a los nuevos contornos del cuerpo.
Qué usar: faja de compresión media-alta, con paneles reforzados en abdomen y, si aplica tu procedimiento, sin presión directa sobre glúteo (en el caso de BBL).
Etapa 3: semanas 5 a 8
Aquí el cuerpo ya tolera fajas con menos rigidez y más comodidad para el uso diario, incluyendo actividades cotidianas y, en muchos casos, retorno gradual al trabajo. Es habitual introducir una faja con más flexibilidad en las costuras y mayor variedad de tallas para ajustar conforme baja la inflamación.
Qué usar: faja de ssegunda etapa, de compresión media, más cómoda para uso prolongado.
Etapa 4: a partir del segundo o tercer mes
Cuando el cirujano confirma que la recuperación va bien, muchas pacientes continúan usando faja por comodidad, soporte postural o para moldear la silueta bajo la ropa, ya sin fines clínicos estrictos. En esta etapa suele volverse relevante la elección entre faja corta y faja larga, o entre cinturilla y faja completa, según el resultado que se busca mantener y el tipo de ropa que se quiere usar.
Señales de que puedes avanzar de etapa
- Tu cirujano confirmó en la cita de control que puedes bajar el nivel de compresión.
- La inflamación se mantiene estable y no aumenta al reducir la compresión.
- No hay dolor, enrojecimiento ni signos de complicación en la zona operada.
Recomendaciones generales
- Sigue siempre las indicaciones específicas de tu cirujano por encima de cualquier guía general.
- Cambia de faja según el calendario que te haya dado la clínica, no solo por comodidad.
- Verifica que la faja tenga las costuras planas y el tamaño correcto para evitar marcas o mala cicatrización.
- Ante dolor intenso, fiebre o cambios en la piel, contacta a tu cirujano de inmediato.
Esta guía es una referencia general y no sustituye las indicaciones médicas de tu procedimiento específico.
¿Necesitas la faja adecuada para tu etapa de recuperación? Revisa nuestra línea de fajas postquirúrgicas y encuentra la compresión que corresponde a tu momento.